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domingo, 11 de enero de 2009

Delirios de tristeza.



Un día miras a través de la ventana y sientes que no participas de nada de lo que ocurre fuera. Tu mundo interior está en plena ebullición mientras en la calle los niños juegan en su inocencia.
El miedo se apodera de tí y en lo alto brilla un sol irónico en contraste con tu interior.
Se abre la ventana y respiras el aire de la mañana, te pega una bofetada su toque frío y cruel. Los pájaros revolotean en el cielo lampiño y parecen disfrutar en pleno vuelo......Vuelo, si pudieses volar....volar, caer. Eso es lo que quieres, caer, volar y ser libre.....
De pie en el rellano de la ventana abres tus alas, la altura ya no es un problema para ti porque la libertad del vuelo está a tu alcance; ¿libre albedrío lo llaman?.
Y ahi estás cayendo, volando, tu ropas se sacuden con la caída y el aire corta tu cara y labios pero vuelas, vuelas .......libre hacia tu fin.

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Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

viernes, 31 de octubre de 2008

Mi recuerdo.

Hoy te llevo en mi recuerdo. Llevo marcada en mi piel esas caricias, esos besos, esos lametones que con cariño y pasión me brindabas.
Son tantas las cosas pasadas y vividas juntos que quizás tal vez hoy las pinte y las cubra de fantasía.
Hubo muchas veces que te interrogaba sobre qué iba a ser de nuestro futuro y tú solo me regalabas silencio. Tus ojos tristes me hacían naufragar en ese verde mar, me miraban y me escrutaban dando a entender que sabía la respuesta. Puede ser que la supiese pero no quería ni tan siquiera imaginármela.
¿Te acuerdas cuando te preguntaba qué era lo que te hacía feliz? Más silencio por respuesta.
¿Te acuerdas cuando te pregunté si me amabas? Me dijiste que sí pero que no te llenaba por completo y callabas.
Ingenua como soy aquí me hallo ante ti, con los ojos bañados en lágrimas, con el alma destrozada y culpándome por no haber hecho nada.
Hoy te llevo en mi recuerdo y ante tu losa deposito mis ilusiones destrozadas y mi corazón partido con la promesa también de darme un baño carmesí.
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Esquizos.

El 4 de marzo de 2001 el Señor X se levantó del camastro en el que intentaba a duras penas conciliar el sueño.
Se desperezó como pudo y se dirigió al escritorio; por lo menos habían tenido la delicadeza de concederle lo que había pedido, cogió papel y lápiz y se puso a escribir lo siguiente:
“Aquí me hallo en esta celda por un delito que no he cometido. Dicen que he matado a mi mujer y a mi hija y que después eché sus restos en el horno del pan de la panadería que regentamos. Yo digo que eso es falso y que él verdadero culpable anda libre. Yo le vi la cara, sé quién es, pero me dicen que estoy loco. Sé cómo es su voz, a veces la escucho en mi cabeza, si consiguiese que se callase, si consiguiese poder dormir…tal vez podría decirle a la policía lo que quieren. No les he matado, ¡no les he matado! ¡Tienen que creerme!”.

Los guardias se acercaron al Señor X y le pusieron la camisa de fuerza. Le guiaron a una sala para prepararle, le pusieron una camisa nueva y unos pantalones, le afeitaron y le peinaron. Uno de los guardias le acercó un espejo al reo, y este, al mirarse en él, dejó escapar un alarido.
- ¡Dios mío, es él, él fue quien mató a mi familia! ¡préndanlo a él, no a mí!

Los guardias miraron con lástima al sujeto y le volvieron a poner la camisa de fuerza.
Eran las doce de la noche cuando se ajustició al Señor X ; se le inoculó por vena el remedio a su locura y los hombres jugaron a ser Dios.

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